EL BOLSO

 

El complemento perfecto para un look, el accesorio en el que llevamos nuestros objetos infaltables y,  por qué no,  llevamos nuestro mundo.

Entre mis pertenencias existe un bolso tipo fiesta, cuadrado, pequeño, de 12 centímetros de alto y 5 de ancho, con cargaderas cortas, hecho de material sintético forrado en tafetán negro. Una de sus dos caras está decorada con canutillos que, a su vez, forman un tejido de flores que en su interior llevan lentejuelas negras. La otra cara está adornada con más canutillos cocidos en triada que forman finas hileras. Este bolso  me ha acompañado por 17 años.

Fue un regalo de mi madre. El bolso es para ella,  el elemento que se encargaría de dar el toque ideal al vestido largo en corte A, ajustado al cuerpo, de color rojo en visos negros que usaría en la graduación de mi carrera profesional.  Hoy en día, cuando me ve usarlo, he observado en el rostro de mi madre la misma alegría que la invadió el día de mi graduación.

Si cada vez que mis manos sacaran objetos del bolso, sacarían anécdotas, estoy segura que junto con  las llaves, el dinero, la identificación, el teléfono, el espejo y el labial, sacaría también todos los momentos de los que ha sido testigo.

Contaría acerca del encuentro de amigas  dispuestas a dejarse llevar por la luz tenue de un bar moderno,  la espuma de la  cerveza, el candelabro en el centro de la mesa,  los clásicos de Madonna y el rock de Maná, siendo este el escenario donde celebrábamos aún sin ser totalmente conscientes de ello, los intentos de ampliar nuestro horizonte, el logro  de haber pasado del pueblo a la gran ciudad.

Contaría los detalles de su estancia en Londres de esa amiga a la que nunca te cansarías de escucharle sus aventuras en tierras lejanas.

Contaría las proezas que mi amiga hacía por amor y desamor en su creíble y trágica búsqueda del amante ideal, despavorida por el temor de  quedar como la solitaria y loca mujer del muelle de San Blas.

Contaría los muchos chistes y bromas de mi amiga a la que nadie se le escapa a la hora de sacarle un apodo o de inventar una broma que nos arrancaba las carcajadas.

Contaría el desencanto que me causó aquel “príncipe” que aún sin beso y sin hechizo se convierte en lagarto, tal como esos lagartos sacados del programa “V” la batalla final, la serie de locura de los 90.

Contaría acerca de la huella que dejan esas personas con su sonrisa, su presencia y espontaneidad cuando han transitado por tu mundo, unas se quedan contigo hasta llegar al destino final, otros estarán, pero solo una corta distancia, esto es parte del dinamismo natural de la vida.

Hoy el bolso me acompaña al encuentro de personas nuevas, con distintas ambiciones, habilidades y circunstancias. Sin embargo, estoy segura de que mientras viajen conmigo, cada una de ellas aporta algo que me impulsa a llegar a mis metas.

Contaría también esa genial certeza de encontrarnos viviendo  tiempos eclécticos, esos en los que tienes la libertad de combinar el bolso compañero de estos 17 años con zapatillas de hilo dorado anudado al tobillo  y tacón fino, que hace ver glamuroso al jean de rotos en los muslos  y rodillas,  bordado con  finas piedras en la pretina que se alza justo por debajo de la cintura, para darle el protagonismo a la blusa verde olivo tipo corset con tiritas y busto ormado en las que se detalla en modo abstracto, el  recamado en pequeños canutillos armando una delicada flor, dando paso al profundo escote  y al torso donde cuelgan unos largos aretes dorados en forma de múltiples lágrimas con piedras de imitación en color café brillante, para armonizar con un maquillaje  en sombras verde mar con delineado negro y  labios color caramelo. El outfit que no ha sido inspirado por las fotos de una red social, ni  por unas estrellas del reality-show con tantos seguidores como cirugías estéticas,  sino que ha sido inspirado por el simple gusto de vivir en tiempos de libertad en la moda.

Era una noche de princesas urbanas, una de tantas noches en las que una chica más en el mundo se levanta en la gran ciudad llevando del brazo, muy  engalanado  a su acompañante; el bolso.  Lujoso y a la vez jovial, fiel testigo y sobre todo cómplice  de aquellas historias y de aquellas amigas que se unen para celebrar la juventud y  el destello de esos momentos fugaces que se fueron para nunca más volver.

¿Y tú? ¿ Qué dice el bolso que te acompaña ? ¿ Qué prendas de vestir o accesorios evocan en ti experiencias memorables ?

2 respuestas a “EL BOLSO

  1. Indiscutible complice que te acompaña y engrandece tu estilo, y si que guarda muchos secretos…el bolso…buenísimo amiga. Y como olvidar que a la seño Mari esta que sele cae la puerta de cada estilo y color diferente que compra..jaja.ja…gracias por tan buena lectura….

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  2. ….Qué dice el bolso que me acompaña?…. Los recuerdos perfectos de tardes con mi madre..sus carcajadas y cuentos que solo ella sabía referir… Mi infancia….adolescencia y vida adulta…recuerdos que me quedan en mi bolso…y en mi corazón por siempre

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