14.EL HOMBRE DEL NO Y EL HOMBRE DEL SI.

Por siglos, uno de los oficios mas populares que se le ha atribuido al tiempo es el oficio de curandero, esta importantísima labor de sanador se la juega de manera mas impetuosa  en los sentimientos que aquejan a nuestro corazón, aunque el tiempo como curandero es muy eficiente ha necesitado aliados para llevar a cabo su tarea de sanar, puedo decir que tras largas horas a solas con el ( mi corazón) he notado que este valiente y bien dotado órgano ha hecho otra de sus valiosas alianzas, la ha hecho con la paciencia. Si, se ha unido a  la paciencia como una amiga persistente y asertiva, extrayendo  de ella dosis extras para dotarte de esa capacidad de permitirte sentir, sanar,  volver a sentir, aceptar y seguir.

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En esta uterotopía, el entristecido corazón y la leal paciencia, han transitado por los rieles que ha puesto para ellos el tiempo y al compás de los días de descanso y recuperación de la pérdida que me atragantó de dolor en medio de la avalancha de ilusión por mi embarazo gemelar de 8 semanas; han llegado los sangrados, se abrieron paso por mi útero para hacer de el un verdadero mar desbordado, los sangrados son cada vez mas abundantes y copiosos, volvió el dolor intenso tipo punzada, martillos y clavos en mi vientre, sumado ahora a una especie de taladro persistente en mi interior que me impide todo intento por continuar la vida en modo normal y superando. Unida a todas las hemorragias que he tenido están también las fugas de energía que me hacían sentir más agotada, pasaba alguna parte de las noches tratando de descubrir el porqué los síntomas habían vuelto sin piedad contra mi y esto me llevó a un continuo desgaste mental, el sangrado, el dolor, el agotamiento, la pesadez en las piernas y el prominente vientre habían regresado a modo  “te haremos la vida imposible “

 Era como si mi propio cuerpo ya estuviera cansado de darme alarmas, mas bien parecía que me estuviera afanando a buscar una solución efectiva, colocándome  entre la espada y la pared, dando un ultimatum para ya no poder esperar mas, como si se dilatara todo en mi interior y también la necesidad de encontrar la solución definitiva para ese intruso mioma.

En el consultorio de ginecología, el mioma volvía a hacerse protagonista estelar y sin alguna duda de su papel, el mioma en esta historia uterotópica real era el antagonista, el villano, el malo de la película.

––¿Haz tenido fiebre ? Dijo el ginecólogo.

––No señor. Tengo todos los síntomas que he experimentado por casi 1 año, pero multiplicados por 10. Contesté.

––Claro, no ves que el mioma triplicó su tamaño. Agregó.

––¿Por que ? ¿Que causó eso ?

––Las hormonas secretadas durante el embarazo produjeron que el mioma se aumentara. Tu útero sigue expandiéndose como un globo.

––Doctor he sabido que existe un procedimiento que reduce el mioma, practicamente lo acaba y me permite conservar mi útero.

––No, eso a ti no te sirve. Concluyó el ginecólogo.

No muy bien había terminado él con su conclusión fatal, cuando recordé el rostro del médico que me realizó la primera ecografía del embarazo, el mismo que tomó lápiz y papel y a mano alzada, nos dibujó la imagen exacta de mi útero apoderado del intruso y ese día nos dijo que lo que  lo que yo necesitaba era una embolización de mioma uterino y a la vez nos dió el nombre del afamado especialista que lo practicaba en esta zona del país. Acto seguido, googlear el nombre del especialista, conseguir su teléfono y conseguir una cita fue cuestión de minutos.

Muy bien dicho por aquella tía a la que mientras mas pasan los años mas te gusta ver      ” Muéstrame lo que haces cuando recibes un no por respuesta ”

Con el firme propósito de conocer a este nuevo personaje y que me dijera en mi cara si yo aplicaba para la embolización o no, a jugarme la carta con  la última esperanza que tenía y dispuesta a no dejarme quitar ni un ápice de ella, armé mi kit de viaje, un kit que era totalmente diferente a los que yo empacaba usualmente para viajar, esta vez se trataba de empacar mis sagradas dosis de analgésico, hielo local para el vientre, panti pañales pues cada vez sangraba mas y mas. Me fui con mi compañero de aventura, en busca de una entrevista con uno de los mejores especialistas en radiología intervensionista que existen en esta zona, catalogada en el exterior como una zona de turismo en salud, miles de extranjeros vienen de todas partes ha solicitar múltiples tratamientos y alternativas profesionales en salud y tratamientos.

Viajamos 2 horas 30 minutos, en un carro prestado, con mucha música, y mucha determinación, sin pensar el no del ginecólogo. Como copiloto solo me limité a estar aliviada, mi mente iba fija en encontrar a esta persona y solicitarle la famosa embolización, habíamos leído tanto a cerca de esta técnica y también vimos el procedimiento en video tantas veces que ya nos sentíamos capacitados para darle una clase magistral con todo el tema de la embolización a nuestros familiares en el momento que preguntaran al respecto.

Estando en el imperio de salud y tras una larga espera, estábamos frente a frente con un hombre alto, corpulento, de unos casi 60 años de edad, su pelo canoso me hacia pensar en años y años de experiencia y trayectoria, era todo un caballero de bata blanca, su cara  tenia un contraste muy especial, y luego me lo confirmaron sus palabras, existía en él esa combinación perfecta entre ser apasionado por su carrera  y ser jovial con su paciente, sentado junto a él, un joven que tenía actitudes de un discípulo observaba curioso todas las ecografías y exámenes llevados por mi, a su derecha un hombre que era como el intermedio entre el maestro y el discípulo, y uno más con sus manos en el computador sentado en atenta escucha,  luego de presentarse como equipo de especialistas, me dieron la palabra:

Soy una mujer a la que su útero le esta dando una de las batallas mas fuertes de su vida. Mi útero esta apoderado por un mioma grande que hace que yo sangre a chorros, el sangrado no cesa, estoy agotada. Me duele mucho el vientre. Antes de eso he quedado en embarazo aún en contra de todo pronóstico médico, lo he perdido y es evidente que desde ese entonces he experimentado que los síntomas están cada vez mas agresivos. Han intentado reducir ese intruso mioma, con un tratamiento hormonal y no resultó y antes de eso la cirugía que se me realizó para extraer el mioma de mi útero  tampoco surtió efecto. Estoy aquí para que me diga si yo soy o no la paciente para usted.

––Contéstame una pregunta; dijo el caballero de bata blanca. ¿Cuál es tu expectativa obstétrica ?

––Ser madre. Respondí con firmeza.

––Si eres paciente para mi. Respondió enérgicamente. Y me dió el si.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7 respuestas a “14.EL HOMBRE DEL NO Y EL HOMBRE DEL SI.

  1. Excelente oportunidad para aprender significativamente desde tu experiencia, tu manera de pensar, de sentir y de actuar son expresados de manera cautelosa y detallista. Gracias por darnos tanto de ti. Dios te continue bendiciendo grandemente y llevándose a experimentar su amor sobrenatural.

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  2. He leído cada una de tus entradas, tengo que felicitarte por la valentía y fortaleza con la que escribes esta experiencia. Ser madre siempre lleva su dosis de dolor, todas las que somos lo hemos sentido, pero un dolor que siempre valdrá todo. Sé que Dios permitirá ese milagrito de vida, sólo ten fe.
    Es bastante inspirador leerte y poder compartir con mis amigas que viven un proceso parecido esta vivencia. Bendiciones te envío desde lado del mundo y recuerda mantener la esperanza.

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