18. QUIERO MI ÚTERO.

Esa noche, todos en la habitación éramos conscientes que el balance era: 7 días sin mejoría. Los resultados de los exámenes estaban cada vez mas alterados, era claro que la infección avanzaba y el antibiótico no había hecho efecto alguno.

El médico de turno con cara de esmero nos habló de todo lo que ha involucrado el tratamiento e hizo énfasis en  que era momento de remitirme a otro nivel de salud, mi respuesta fue:

––Por favor remítame.

––Tu respuesta me indica que ésta es la decisión correcta, te vas a un tercer nivel de salud. Respondió el doctor.

Lloré amargamente, eran sollozos fuertes que se apoderaban de mí, pero me  negaban el privilegio del desahogo, era un llanto que no se alcanzaba a  escuchar, mas era un amargo lamento, moví mi cuerpo al sollozar y no me importaba llegar a lastimar el frágil y adolorido vientre. La frustración de haber pasado 7 días en tratamiento sin cura, sin mejoría y con el riesgo inminente de perder el útero se apoderó del momento.

Prepararnos para el viaje, no tomó mas de 30 minutos, mi madre empacó algo de ropa e hizo las llamadas, padre, esposo, hermana. Se que mi madre no tiene en su cofre de recuerdos ningún episodio de mi infancia, ni en la infancia de mi hermana a cerca de enfermedades graves o traslados urgentes, por esta razón será un viaje sin antecedentes, indeseado y a la vez necesario. Ese momento se impregnó de una sensación de frustración, desespero, tristeza y algo de prisa, cada hora o cada día sin mejoría hacían que apareciera sin invitación el desagradable entrometido llamado miedo.

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Acostada en la parte de atrás de la ambulancia, con la enfermera como compañera, la única manera de eliminar la horrorosa sensación de encierro que produce una ambulancia en un viaje de más de 2 horas, era aislarme del reducido espacio enfocándome en mi misma, ocultando mi mirada por medio del trajinado y cómodo antifaz, evitando hacer más sufrido el momento por lo pequeñísimo que era  mi mundo en esa cajuela de ambulancia y llegar al destino en la mejor condición posible.

Al llegar al servicio de urgencias del prestigioso imperio en salud, la reserva de medicamentos en mi cuerpo estaba agotada, la fiebre en su pico máximo y el dolor volvió a restregarme en mi cara lo burdo que puede ser y a hacer conmigo y mis emociones lo que se le antojara, me sujetó fuerte en sus garras y sentí el mas asqueroso sabor de la derrota.

¿ Derrota ?   ¿ Dije derrota ?

¿ Qué significa esta palabra ?  ¿ Por qué nos produce tan amargos y variados sentimientos ?

Si nos ponemos un poco curiosos, vemos que la RAE en primer lugar define derrota como un camino, vereda o senda de tierra.

¿ En serio ?

Hay más; en la marina y en la parte aérea la derrota es un rumbo o dirección que llevan en su navegación las embarcaciones o los aviones.

¿ Entonces la derrota tiene dos caras ?

Significa también la acción o el efecto de derrotar o  estar derrotado.

Tomando como base los dos significados podríamos secarnos las lágrimas, recoger los pedazos de corazón fragmentados, colocar vendas a las heridas, hacer de tripas corazón y ver la derrota como un camino, un rumbo a trazar, un sendero. Mirar la derrota con otros ojos, por ejemplo el hecho de derrotar la injusticia significa también vencer.

Al llegar al servicio de urgencias del prestigioso imperio en salud, la congestión de pacientes obligaba a usar el corredor y pasillos como salas de observación improvisadas y atender pacientes en incomodas sillas plásticas  por fuera de los consultorios debido a la alta afluencia de personas en este servicio. Esto impresionó por la cantidad de personas, por el modo en que estaban agolpados, por lo improvisada que estaba siendo su atención y por supuesto por que no era de esperarse, tratándose del prestigio que ésta tiene no sólo a nivel nacional e internacional… Pasa hasta en las mejores clínicas de este país.

Fui conducida hasta el servicio de ginecología y pensaba que ya había llegado la hora de recibir atención y de haber llegado a sitio seguro, pero no fue así, en ese servicio primó el protocolo, primero los papeles, requisitos y demás, a un lado los lamentos y quejidos, a un lado la desesperación, la impaciencia, los balbuceos, primero fue el trámite y después el dolor nivel 9.

¿ De 0 a 10, como calificaría el dolor que está sintiendo ?

Entre clamores, asumí muy en serio el papel de paciente y esperé mas de  1 hora para ser atendida. Finalmente visualicé el oasis en el desierto, estaba deseosa y muy necesitada, todo en mi se centraba exclusivamente en recibir el analgésico. Abrí los ojos permitiendo que el río de lágrimas se desbordara y sentí el pinchazo en la mano.

––Apriete fuerte la mano. Le voy a aplicar el analgésico. Dijo la enfermera.

El medicamento alivió e hizo el papel de somnífero, me desperté viendo el desfigurado  y pesaroso rostro de mi madre, debido a la situación agravada de esta uterotopía.

Finalmente en la habitación, en el silencio de ser solo ella y yo, esperábamos la llegada del otro acompañante fiel, aquel que con un permiso laboral y una maleta hecha al mejor acierto del  afán tomó un bus para seguir al filo de la situación y ser de alguna manera fortaleza no sólo para mi sino también para mi madre.

––Por favor, no aguanto.

––No te podemos colocar nada por que aún no es hora del medicamento. Dijo la enfermera.

––Me duele mucho, no aguanto más.

––No se puede. Concluyó.

Y ahí estaba yo, nuevamente cara a cara con el dolor, con los ojos nublados, intentando imaginar un futuro mejor, soñando con salir de esta pesadilla a pesar del vientre inflamado, el sangrado abundante, difuso e imparable, la fiebre alta, el sabor a derrota. Doy fe que en medio de la derrota resulta casi imposible creer.

Es acaso descabellado creer que el útero es como el segundo corazón de una mujer, es tan descabellado descubrirse a si misma cada vez más frágil, más sensible y sobre todo más vulnerable por una batalla como la uterotopía. Me puedo tomar el derecho en nombre de aquellas mujeres que saben lo que es sufrir por una causa ginecológica, tomarme el derecho de proclamar que el útero es más que solo un órgano mas.

Y recuerdo aquella opinión de un amigo:

” Me haz hecho ver el útero con alma, con vida y realidades… con sueños, mucho más que un complejo músculo “

Si este hombre sacó esta conclusión, vale la pena que tu mujer te detengas a pensar en esto.

¿ Cuáles son tus ideales de un útero perfecto ?

¿ Tu útero tiene sueños ? ¿Cuáles son ?  ¿ Le das el valor que tiene ?

¿ Te atreverías a pensar en esto y dejarme un comentario ?

 

––Todo parece indicar que la infección solamente está a nivel del mioma. Puede que de ahí pase al útero. Si eso sucede, también puede pasar del útero a otros órganos cercanos y si eso sucede puedes hacer sepsis * en minutos. Si la infección pasa al útero lo mejor es extraerlo. Dijo el ginecólogo.

––No¡ yo quiero mi útero. Respondí totalmente debilitada.

––Primero está su vida mija ¡ Añadió.

––Yo espero curar, deseo sanar totalmente, quiero mi útero. Repetí.

––Esperemos que sea así, entiendo su deseo de ser madre. Pero si no, toca sacarle el útero. Concluyó el ginecólogo.

Tengo el gusto de presentar a la pequeña niña soñadora, bondadosa, noble y muy caprichosa, que ha llegado a  esta historia por que la protagonista la ha invitado a su pensamiento como si de aquella época se tratara, esta pequeña niña está fijada en un solo capricho;

––Quiero mi útero ¡

Y  también está la mujer, la que ya conocen, esa mujer que mantiene intacto su sueño de amor a pesar todo, la que es consciente del peligro que corre su útero, esa que llora por que pareciera que su útero tuviera las horas contadas, la que tiene la certeza de que ésta uterotopía no ha desecho el deseo férreo en su corazón capaz de hacer que ella siga creyendo, amando, persistiendo, capaz de mantener la esperanza viva por su bienestar y si, es la que también esta encaprichada.

Verdaderamente la niña y la mujer tienen algo en común ambas son obstinadas por sus sueños.

Esa mujer ama su vida y hace gala de su auténtica naturaleza femenina, con ella te puedes identificar no sólo por estar viviendo tu propia experiencia uterotópica sino también por que;

  • Crees en ti misma.
  • Crees en tu fuerza interior.
  • Tienes tus propias batallas y te la juegas por quienes amas.
  • Te permites cierta dosis de locura y pasión.
  • Por que tal vez tu no quieras o no tengas hijos.
  • Tal vez tu crías perros y gatos.
  • Disfrutas como una endemoniada de tu soledad.
  • Amas emprender proyectos nuevos.
  • Amas la moda.
  • Te emocionan los atardeceres.
  • Tienes días de esos o de esos otros en los que le gritas al mundo tu opinión sin anestesia.
  • Te fascina conocer lugares y sacar fotos de ellos.
  • Por que disfrutas ser tu.
  • Somos mucho más, la lista sería infinita, se que te identificarás conmigo en que también somos capaces de hacer de una derrota, un nuevo rumbo a seguir.
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imagen tomada de duvet days

 

 

 

 

 

*Sepsis: se trata de un conjunto de anormalidades asociadas principalmente a infección, en los que los tejidos y órganos se dañan y es potencialmente mortal.

 

 

12 respuestas a “18. QUIERO MI ÚTERO.

  1. Debo ser muy sentimental porque he llorado mucho con tu historia y definitivamente tú eres una berraca, la fuerza y firmeza que hay en tí permitieron que te mantuvieras firme en tu decisión, un abrazo.

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  2. Sabes que compartimos mucho estos temas porque nos asemejan al deseo de mujer que nos embarga….ser madres….. el útero se vuelve ese foco de atención diaria y permanente que nos impulsa a seguir creyendo…a seguir intentando…a no desfallecer….a no rendirnos…. ayer que iba en mi carro, salió la canción de la difunta Soraya, que dice algo así como: “Casi se me acaba la fe, casi se me escapa el amor, casi se me quiebra la inocencia, se me agota toda la fuerza para luchar un día más, casi me rendí, hasta que pensé en ti……”; y lo canté como nunca, tanto que iba llorando literal, pero sentí desahogo, me di cuenta de cuánto hay en mi interior que necesito sacar, y es importante hacerlo. Nuestro deseo está firme, y se que lo lograremos, así que Útero, usted firme mijo, agarrado, sano, bloqueando toda infección, todo lo que quiera afectarlo, y permita que se forme un ser, lleno de amor y de sanidad.
    Gracias amiga por este blog, me conecto muchísimo, y espero ya que salga el siguiente, VAMOS POR MAS!!! besos….

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  3. Testigo silencioso de nuestras penas y alegrías, me transportó a la época en que su peso, alguna vez lleno de esperanza dobló mis rodillas y ni el dolor, ni las lágrimas fueron suficientes…mi Isabella pasó de mi útero a eternamente en mi corazón. Guerrera en nombre de Dios, tus sueños se materializará. Se te admira.

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  4. Hola Daya, que historia más desgarradora, te felicito por ser una mujer valiente, eres ejemplo de fortaleza para muchas mujeres que estamos pasando por momentos difíciles. Gracias por compartir tu experiencia de vida. Bendiciones

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  5. Así como cuando estás fuera de casa y te das cuenta cuanto quieres lo que siempre has tenido a la mano pero no lo notabas y de repente está lejos y extrañas todo. Acuné dos hijos en mi, y nunca pensé cuan importante es estar sana y poder dar vida,nunca pensé en ese útero de la forma en que hoy me has hecho pensar. En ocasiones apreciamos lo que no tenemos. Muy pensativa quedé hoy después de esta lectura y sobre todo amando nuestro pequeño mundo mujer: el útero.

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    1. Que dicha que descubras el amor que le debemos a nuestro preciado órgano el útero, estamos llamadas a descubrir nuestro valor en cada esencia de lo que significa ser mujer, una lágrima, una sonrisa, un deporte, una derrota…

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