20. LA MUJER EN EL ESPEJO.

La nublada mañana de invierno adornaba la bonita ciudad, me he despertado feliz por haber logrado una hora más de sueño a pesar de la rutina de enfermería, puse mi pie derecho en el piso, mi acompañante de turno, mi hermana, estaba despierta y atenta para ayudarme a caminar con el dispendioso dispositivo conectado a mis venas, llegué hasta el baño y confirmé que estaba caminando erguida.

Caminé derecha y este era el principal indicador de estar cerca a mi libertad, me estaba desprendiendo del dolor que me mantenía encorvada, inclinada hacía el, como haciendo reverencia, para que hiciera conmigo todo lo que se le antojara, no más sumisión, el cambio de antibiótico me alistaba para liberarme y para calificar de nuevo el dolor que estaba sintiendo de un intenso 9 a un tolerable 2.

Empecé a recobrar la felicidad, animada, fortalecida, con más tenacidad, resuelta a seguir adelante y sobre todo aferrada a mi útero, enfocada en salir del peligro de perderlo y evitar la frustración de despedirme para siempre de un órgano tan íntimo de la naturaleza femenina, el silencioso órgano conectado al corazón de una mujer.

Quedé a solas y clavé mis ojos en la mirada reflejada en el espejo, con curiosidad observé de nuevo la energía y el deseo que se notan en mi álbum de fotos viejas, descubrí el deseo vivo por la batalla en contra de esta infección, la batalla en contra de ese mioma que me ha declarado la guerra durante 2 años, el objetivo estaba fijado; reducir el mioma a su más mínima expresión y conservar el útero, ese momento me supo a gloria. Me descubrí persistente y con la esperanza viva.

Me acerqué mas al espejo para mirar detenidamente y el descubrimiento fue aterrador;

Desaté la coleta que mantenía amarrado mi cabello durante no se cuantos días y cayeron muchos cabellos al piso, toqué el cabello con mis manos, era más delgado y frágil, me quedé con un manojo de ellos, era el cabello de una mujer que tenía su mundo paralizado, se seguía cayendo a medida que seguía tocando por más que lo hiciera con mucho cuidado y delicadeza, estaba opaco, muy reseco y esponjoso. Mi piel estaba muy seca y mis manos arrugadas,  mis labios cuarteados y había perdido aproximadamente 6 kilogramos de peso.

La actitud interna que experimentaba por haber dejado de hacerle reverencia al dolor no correspondía con la imagen del espejo. El reflejo me mostraba una flor marchita, alguien que claramente había sobrevivido por varias semanas a punta de compañía familiar y fortaleza interna, sobreviviendo con lo básico, lo imprescindible, pero alguien a quien le estaba haciendo falta algo, algo banal, tal vez si o tal vez no tan banal. Lo cierto es que se trataba de una mujer llena de esperanza con una imagen incompatible con el optimismo y libertad que estaba experimentando.

A pesar del desastroso descubrimiento en el espejo, la rutina de aseo personal de todas las mañanas transcurrió normalmente, resolví peinar el cabello, no me importó llenar el piso, quizás esas hebras desechas ya no tenían por que estar en mi cabeza, hice una lista de peticiones de lo que sería el kit de rescate de cosmética básica y genérica;

  1. Un peine de dientes anchos.
  2. Un gel suave para limpiar el rostro.
  3. Una crema hidratante facial para piel mixta.
  4. Un humectante de labios en crema.
  5. Crema humectante para manos y cuerpo.
  6. Aceite de almendras.
  7. Un perfume suave.

El acompañante se mostró complacido cuando leyó la lista y de inmediato salió a buscarla.

Quiero invitarte a detenerte  a pensar en como te sentirías si fueras tu la que estuviera en ese momento frente al espejo, como lo asumirías…

Lo que yo sentí ese día, caminar derecha, estar en nivel 2 de dolor, deshacerme de la fiebre, suscitó en mi el deseo de rescatar algo más, el deseo de verme bien.

Llámalo como lo quieras llamar, haga parte de tu sistema de valores o no, pero fue necesaria esta actitud y el pequeño cambio de imagen, que todos los acompañantes de mi habitación se notaban animados y mas dispuestos que siempre, me alenté. Una extra dosis de entusiasmo me motivó a seguir a la espera de los resultados de los exámenes de seguimiento de la infección.

Aunque no tenía a mano mi famoso kit de cuidado facial para disfrutar de mi rutina amada, me dispuse a hacer lo propio con el improvisado kit genérico. Desenredé cabello por cabello tan suave y sutil como pude, agregué aceite de almendras en cada hebra, solo un poco es suficiente.

Enjuagué mi rostro con el gel facial con abundante agua y con solo este paso el rostro se renovó, dejé un pequeño rocío de agua en mi rostro y encima de ese rocío apliqué la humectante, pasar los dedos por mi cara después de tantos días agregó un poco de color y me hizo ver el rostro saludable, en pocos segundos esa humectante era historia en mi rostro, pues se había absorbido por completo, atenuando casi mágicamente las pequeñas grietas que se habían acentuado en la comisura de los labios y en la frente.

Apliqué un poco de aceite de almendras en la zona de los ojos, los círculos oscuros debajo de ellos se la jugaban para mostrar mi versión mapache y el humectante de labios necesitó tres capas para hacer su mejor beneficio en los labios, finalmente la magia se vió.

Mis manos me sumaban años, fueron la razón ideal para masajear y con paciencia tratar de restaurarlas, el toque final estuvo a cargo del suave perfume en envase púrpura que el acompañante fiel escogió para mi, creyendo que ya estaba lista mi nueva imagen de huésped de hospital, descubrí que  mi acompañante agregó algo que no estaba incluido en la lista,  unos pequeños aretes en forma de corazón que según él, eran el toque final.

 Gloriella, mi amiga y estilista dice; la belleza tiene su magia. Está comprobado ¡

Querida amiga que me lees, ví en el espejo la armonía de la actitud y la imagen combinados en una mujer, esto fue una experiencia de lujo, recordé a la niña en esa navidad en la que recibió su primer neceser de cosméticos y todo el universo de fantasías que tejía en torno al lápiz labial de plástico y también a la mujer quien hoy se atreve a usar este escrito en favor de la conquista por ti misma, la mujer para quien es un honor citar las palabras de Sheila Morataya una mujer que hoy más que siempre sigue mostrándonos algo que tal vez es mas innato y mas nuestro de lo que nosotras creemos:

Nosotras las mujeres tenemos una cualidad innata, la que afirma una forma de ser; la que habla sobre nuestra interioridad y anuncia cuanto nos importa, esto o aquello: somos detallistas y nos fijamos en los detalles.
Cuando miramos, no lo hacemos como el hombre, que mira, pero no “procesa” todo lo que nosotras como mujeres recordamos fácilmente. Por ejemplo: observamos la caída y textura de un vestido; la belleza de un peinado; el buen gusto en el maquillaje o su uso en exceso; es muy difícil que pasemos por alto el acento que complementa todo el conjunto, los accesorios.
Por todo lo anterior: así como miramos a otros, se nos es mirado y juzgado. Ama de casa, profesional, soltera, casada, viuda, incluso religiosa, la forma en que te presentas a los demás, el esmero que pones en tu arreglo personal le dice a los demás: “está soy yo”.

Salir de cara al mundo, diciendo ” esta soy yo ” es una de las oportunidades de primera vista para tender puentes de unión en nuestras relaciones personales. Te voy a invitar de nuevo a que te preguntes;

¿ Te molesta que a una mujer profesional le sea necesario arreglarse bien ?

¿ Crees que el magnetismo de una mujer bien arreglada, le abre puertas ?

¿Eres de las que cree que la presencia que encanta solo deben despertarla, las mujeres ejecutivas ?

¿ Consideras que la cara lavada es “solo tu problema” ?

Mujer-Espejo2

 

Estaba lista para salir a caminar y dar un paseo por el pasillo del hospital, también ansiaba el momento en que el estudiante en práctica discípulo del ginecólogo, entrara como de costumbre y me hiciera su nefasta oferta;

—El doctor  y yo estamos atentos para practicar su cirugía tan pronto sea necesario.

Este discípulo era como un ave rapaz con un apetito voraz por la extirpación del útero, mi útero. Ansiaba que este personaje sombrío entrara para hacerle el gesto mas grotesco que me pudiera permitir en ese momento; cruzarme de brazos y decirle I am sorry for you.

Que cirugía, ni que ocho cuartos, hasta allá no voy a llegar. Pensaba en silencio.

Y los mensajes de aliento seguían llegando, la compañía de mi familia era cada vez mas valiosa. La notable mejoría era signo del triunfo sobre la infección, yo ya lo daba por hecho.

El ginecólogo ha llegado y con el, los resultados de los mas recientes exámenes, la noticia no se hizo esperar, la infección ha curado.

Se ha salvado mi útero ¡

 

Es aquí donde cobra sentido toda la uterotopía:

Enterarme de la existencia del mioma invasor justo el día de mi cumpleaños y hacer de tripas corazón para no amargar el momento en familia.

Tener la necesidad de usar panty-pañal como solución para trabajar al menos 6 horas continuas sin accidentes desastrosos debido al sangrado abundante y renunciar un poco a mi feminidad y comodidad acostumbrados.

Permanecer todo un fin de semana en cama debido al intenso dolor en el vientre durante la menstruación.

Estar agotada todo el tiempo por la anemia intensa en la que estaba a causa de los copiosos sangrados.

Someterme a una cirugía abierta por primera vez y sin éxito sobre la extracción del mioma.

Experimentar el estado hormonal de una mujer mayor de 60 en mi cuerpo de 30 y tantos sin ningún beneficio de este tratamiento.

Recibir el pronóstico negativo de los especialistas cada vez que me decían que yo no tenía ninguna posibilidad de ser madre.

Perder un embarazo gemelar de 4 semanas de gestación.

Sufrir por el  infectado mioma después de la embolización.

Haber estado al máximo peligro de perder el útero y hasta la vida misma.

 El sufrimiento se ha consumado.

Se ha salvado mi útero ¡

 

Imposible no citar a Maya Angelou, poetisa y autora de una serie de autobiografías:

Todo mi trabajo, mi vida, todo lo que hago es sobre supervivencia, no simplemente simple, terrible y lenta supervivencia, pero la supervivencia con gracia y fe. A pesar de que uno se puede encontrar con muchos obstáculos, uno no se puede dejar vencer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

8 respuestas a “20. LA MUJER EN EL ESPEJO.

  1. Dayane tu lucha se hace nuestra con tus bellas palabras la forma en que lo expresas que una se transporta a esos momentos tan dolorosos para ti y al mismo tiempo revivo parte de tu dolor por salvar tu útero, porque yo no luche por el llego un momento donde solo quería que se fuera y poder descansar de tanta incomodidad miedo cansancio.

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    1. Entiendo muy bien la incomodidad, miedo y cansancio que resulta de una condición ginecológica, el desastroso sangrado sin parar, el dolor severo y todas las renuncias en nuestra feminidad. Todo lo viví en carne propia. Pareciera que extraer el útero fuera la solución y el alivio, pero es necesario mirar más allá. La prioridad siempre debería ser tu integridad como mujer y de la mano de un excelente profesional, se pueden lograr cambios significativos. Te entiendo y de aquí en adelante existen maneras de compensar un poco tu estado de salud, espero poder aportarte más .

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  2. Excelente historia, excelente conección con toda la historia y la realidad, bendito mioma que ha permitido tanto en tu vida y las vidas que te rodean, claro que hay uterotopia para rato con la ayuda del Todopoderoso cantarás glorias a Dios.

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  3. Estoy inmensamente feliz por ti. Cuando te conocí vi algo en ti muy especial y me alegra muchísimo saber que ahora esperaremos el milagro que será la obra de amor para ti. Dios es amor y Bendición en Él esperaremos confiados. Un abrazo Dayanne.

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    1. Mi querida amiga, este no es el final de uterotopía, recuerda que nuestra esencia de mujer nos acompaña a lo largo de nuestra vida, ya seas joven, adulta, viuda, ama de casa, soltera, madre, abuela, esposa, novia, ejecutiva, religiosa o el papel que tengas en la sociedad, antes que cualquier rol, en esencia somos mujeres y eso querida amiga es un hermoso universo sensible, amoroso y mágico.
      Uterotopía habrá para rato, este es un ciber rincón pensado para todas. Saludos.

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