amistad

Cristalinas lágrimas rodando por las mejillas y sus manos hacia arriba en señal de agradecimiento al recibir la primicia del embarazo. (madre)

Rostros llenos de brillo y felicidad en la pura emoción de convertirse en tías por primera vez. (hermana y cuñada)

Gran emoción y cercanía lograda después de varios años de trabajo, como si esta noticia fuera lo que faltara para afianzar la relación. (compañeras de trabajo)

La experiencia de un retiro de mujeres, un fin de semana de ejercicio espiritual intenso, sin reloj, sin smartphone, sin redes sociales, ni mensajes instantáneos, solo con la pura esencia de compartir con mas de 50 mujeres de diferentes edades y testimonios tan únicos y especiales, todas ellas compartiendo grandes cantidades de caricias a la panza expandida, tan esmeradas y dispuestas a brindar su atención preferencial y ayuda, todo por que se me ocurrió expresar un poco de cansancio. Igualmente aquella hermosa mujer que pareciera que ella se hubiese puesto la misión de servir de sostén al estar de pie, al sentarme, si iba , si venía etc. Ella en su auto impuesta misión fue una especie de lazarillo o soporte en toda la experiencia del retiro.

Al entrar por la puerta de una oficina, una mujer se aproximó tan pronta y enérgicamente para abrir la puerta por la cual yo estaba pasando, me recibió con una amplía sonrisa y con tal gesto de cortesía aún sin conocerme y a tal punto enternecida fijando su mirada en mi vientre.

Con el permiso y la confianza que nos brindó el perinatólogo, hemos decidido continuar con los planes que teníamos desde mucho antes para nuestras vacaciones. Un viaje en crucero por el Caribe y las Antillas mayores, en mi 4º mes de gestación. Evitamos una larga fila de ingreso al puerto de anclaje de mas de 700 personas, pues la mujer organizadora tomó mi brazo y me condujo de manera que esperar para nuestro ingreso preferencial y prioritario fue cuestión de algunos minutos.

Coincidimos con una mujer Brasileña y su esposo, quienes con la misma edad gestacional estaban también a bordo y sin importar la barrera del idioma, logramos comunicarnos  a cerca de nuestro embarazo, las vacaciones, aniversario y luna de miel, género del bebé y de el trato preferencial a bordo mediado por mujeres en los diferentes servicios.

Una mujer que ha convertido tu panza en una especie de amuleto o talismán con suspiro y cerrada de ojos incluida.

Múltiples mensajes en el whatsapp tras la actualización de estado con las fotos de nuestro fin de año en familia y 1 día completo de estar offline, todos con comentarios, emoticones, mensajes de felicitaciones y notas de voz de mujeres emocionadas de ver mi embarazo mostrado con un lindo vestido rojo.

Al caminar por la calle, con outfit de mujer embarazada trabajadora, ya es usual que mas mujeres que transitan cerca a mi, me sonrían como si me conocieran, como si de una amiga se tratara y ver sus caras sonrojadas y conmovidas.

Mujeres mayores que me llenan de sus muchos consejos de madre de experiencia, sus tips, remedios caseros y sobre todo de sus advertencias y cuidados de la época.

En un club de mujeres emprendedoras, una chica se acerca a mi, me sonríe y me dice:

––WOW, tu embarazada. ¿ Y en este tipo de espacios ?

En ese mismo club, otra mujer me vió entrar al salón y en automático, retiró su bolso de la silla al lado de ella , me llamó con cara de piñata y me hizo el gesto de que me sentara a su lado, acto seguido charla va, charla viene. Y empieza un contacto nuevo.

Un sin número de historias personales contadas con renovada emoción, reviven sus propios embarazos, los trasnochos, la lactancia, las emociones, los sacrificios de los primeros meses, la crianza, el primer hijo vs el segundo hijo. etc. Y te cuentan todo para compartir su experiencia contigo y una que otra lección valiosa.

Una cena por cada mes de gestación, una cita sagrada, imperdible con esa amiga que gracias a tu embarazo se hace mas cercana, mas dulce, mas amiga que nunca antes, la luz tenue del pub estilo urbano, un delicioso plato gourmet y la mas amena conversación cargada de sentimientos tan propios de una que se deleita tanto en ser mujer como en ser madre.

Gracias mujer jefe, que haces posible todos los permisos laborales para cumplir con las citas de control prenatal, exámenes de laboratorio, ecografías y demás.

Vecina amable, que ofreció cuidar a la bebé para cuando yo esté agotada y desee tan solo dormir y dormir.

Regalos, regalos y mas regalos han llegado de sorpresa de las personas mas inesperadas en amistad y en expectativa por la llegada de la nueva integrante de la familia.

Las mujeres de la familia y algunas amistades se desataron a hablar de los mas hermoso de la experiencia de ser madre en la tarde de chicas que hemos tenido con ocasión del baby shower.

Cierto día, me dirijo al salón de conferencias de la empresa donde laboro, con la sana costumbre de escuchar una capacitación, el salón esta oscuro y acto seguido están todos los compañeros y compañeras reunidos para mi baby shower sorpresa.

Recibir la gentileza de aquella mujer con 2 niñas y su arsenal de información para  convertirse en mi mentora y referente en el objetivo de la lactancia exitosa.

La frase de moda: Estás muy bonita.

Sin proponerme, he sido la protagonista de una serie de emociones, reacciones, gentilezas, cortesías, detalles, abrazos, sonrojos, sonrisas, ayuda, generosidad, cuidados, sorpresas, amistad, apoyo, palabras positivas y experiencias, de muchas  mujeres.

En la familia, en las amistades y mas allá, es como si mi red de personas  se pudiera ampliar de una manera insospechada gracias a mi gran panza expandida. Aunque al principio me sorprendió la experiencia totalmente nueva, cada vez que la vivía a diario y recibía más y más esa generosidad a manos llenas entre las mujeres, me fui apropiando de ese fluir de energía y me convertí en receptora de todos y cada uno de los gestos por pequeños y sencillos que fueran, sin importar que vinieran de aquella anciana solitaria, o de la mujer que sólo hasta mi embarazo se percató de mi presencia, de la que va a prisa por la calle y sonríe, hablando por celular, esto lo recibí y acepté para llenarme de mas energía vital, quise recibir toda esa cortesía a favor de sentir el apoyo y la ayuda de cada uno de esos corazones conmovidos por un embarazo.

He sido testigo que las mujeres si somos generosas las unas a las otras, que las mujeres si nos apoyamos y que las mujeres si podemos ser muy corteses y amigables entre nosotras. Las mujeres si sabemos lo que es nuestra esencia y eso, un embarazo hizo que lo conociera muy de cerca, una vez experimentado esto, es algo que nunca quisiera dejar perder o diluir de mi vida, de mi modo de actuar o de mi modo de interactuar con otras mujeres.

Y toda aquella mujer inspirada para apropiar todas estas y muchas mas vivencias a su estilo se haría un valioso auto regalo, a donde quiera que vaya, sea por un bien común, sea por un impulso individual, el hecho es que las mujeres si nos ayudamos las unas a las otras.

Gloria Vanderbilt dijo una vez:  Siempre he creído que el éxito de una mujer no puede sino contribuir al éxito de otra mujer “

Victoria Pynchon, columnista de la revista Forbes dijo: ” Ponga a una mujer constructora de redes en cualquier sala, en cualquier lugar, en cualquier momento, y antes de que se dé cuenta, las oportunidades de trabajo, de servicio, de apoyo, de empleo, de inversión y un nuevo servicio de limpieza comienzan a brotar como semillas en una secuencia fotográfica ”

Kelly Richards dijo: ” Estamos programadas para conectarnos y formar alianzas, para cooperar y colaborar y apoyarnos mutuamente”

He sido testigo que las mujeres si actuamos en código de ayuda.

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Esa noche, todos en la habitación éramos conscientes que el balance era: 7 días sin mejoría. Los resultados de los exámenes estaban cada vez mas alterados, era claro que la infección avanzaba y el antibiótico no había hecho efecto alguno.

El médico de turno con cara de esmero nos habló de todo lo que ha involucrado el tratamiento e hizo énfasis en  que era momento de remitirme a otro nivel de salud, mi respuesta fue:

––Por favor remítame.

––Tu respuesta me indica que ésta es la decisión correcta, te vas a un tercer nivel de salud. Respondió el doctor.

Lloré amargamente, eran sollozos fuertes que se apoderaban de mí, pero me  negaban el privilegio del desahogo, era un llanto que no se alcanzaba a  escuchar, mas era un amargo lamento, moví mi cuerpo al sollozar y no me importaba llegar a lastimar el frágil y adolorido vientre. La frustración de haber pasado 7 días en tratamiento sin cura, sin mejoría y con el riesgo inminente de perder el útero se apoderó del momento. Lee el artículo completo

Si hiciera memoria  de mi mas recóndito pensamiento a los 14 años , encuentro con certeza recuerdos en los que en mi mente adolescente  yo  deseaba hasta el tuétano que me llegara  la primera menstruación, hoy recuerdo con risas eso de que todas las chicas del salón ya habían tenido su menarquia y yo no, que ellas ostentaban sus caderas grandes  y que para mi no había jean que ajustara a mis escuálidas caderas, mi cuerpo era tan delgado  que era un anhelo para mi  lucir el ultimo grito de la moda de los 90’s. En esa época los ceses escolares eran frecuentes en  la escuela pública, y se convertían en el espacio  perfecto para ir a la casa de una compañera y armar  fiestas improvisadas a las 10 de la mañana al ritmo de merengues de Wilfrido Vargas,  solo tomábamos gaseosa y comíamos pasa bocas de paquete, y  nos retábamos a ser unos bailarines expertos. No habían muchas fotos para compartir momentos virtuales instantáneos , ni mucho menos filtros para nuestros rostros, nadie tenía teléfono celular y no estábamos ansiosos por obtener likes, nunca se nos ocurriría tomarnos fotos frente a un espejo, simplemente éramos solo nosotros y nuestro genial festejo, el único interés era   esperar con ansias que nuestros padres  revelaran el rollo de fotos de nuestros festivos y amigueros encuentros.

Momentos que se convertirían en las bases de una  amistad para toda la vida, 21 años mas tarde seguimos  frecuentándonos en nuestro pueblo natal.

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