amistad

Esa noche, todos en la habitación éramos conscientes que el balance era: 7 días sin mejoría. Los resultados de los exámenes estaban cada vez mas alterados, era claro que la infección avanzaba y el antibiótico no había hecho efecto alguno.

El médico de turno con cara de esmero nos habló de todo lo que ha involucrado el tratamiento e hizo énfasis en  que era momento de remitirme a otro nivel de salud, mi respuesta fue:

––Por favor remítame.

––Tu respuesta me indica que ésta es la decisión correcta, te vas a un tercer nivel de salud. Respondió el doctor.

Lloré amargamente, eran sollozos fuertes que se apoderaban de mí, pero me  negaban el privilegio del desahogo, era un llanto que no se alcanzaba a  escuchar, mas era un amargo lamento, moví mi cuerpo al sollozar y no me importaba llegar a lastimar el frágil y adolorido vientre. La frustración de haber pasado 7 días en tratamiento sin cura, sin mejoría y con el riesgo inminente de perder el útero se apoderó del momento. Read Full Article

Si hiciera memoria  de mi mas recóndito pensamiento a los 14 años , encuentro con certeza recuerdos en los que en mi mente adolescente  yo  deseaba hasta el tuétano que me llegara  la primera menstruación, hoy recuerdo con risas eso de que todas las chicas del salón ya habían tenido su menarquia y yo no, que ellas ostentaban sus caderas grandes  y que para mi no había jean que ajustara a mis escuálidas caderas, mi cuerpo era tan delgado  que era un anhelo para mi  lucir el ultimo grito de la moda de los 90’s. En esa época los ceses escolares eran frecuentes en  la escuela pública, y se convertían en el espacio  perfecto para ir a la casa de una compañera y armar  fiestas improvisadas a las 10 de la mañana al ritmo de merengues de Wilfrido Vargas,  solo tomábamos gaseosa y comíamos pasa bocas de paquete, y  nos retábamos a ser unos bailarines expertos. No habían muchas fotos para compartir momentos virtuales instantáneos , ni mucho menos filtros para nuestros rostros, nadie tenía teléfono celular y no estábamos ansiosos por obtener likes, nunca se nos ocurriría tomarnos fotos frente a un espejo, simplemente éramos solo nosotros y nuestro genial festejo, el único interés era   esperar con ansias que nuestros padres  revelaran el rollo de fotos de nuestros festivos y amigueros encuentros.

Momentos que se convertirían en las bases de una  amistad para toda la vida, 21 años mas tarde seguimos  frecuentándonos en nuestro pueblo natal.

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