derrota

Esa noche, todos en la habitación éramos conscientes que el balance era: 7 días sin mejoría. Los resultados de los exámenes estaban cada vez mas alterados, era claro que la infección avanzaba y el antibiótico no había hecho efecto alguno.

El médico de turno con cara de esmero nos habló de todo lo que ha involucrado el tratamiento e hizo énfasis en  que era momento de remitirme a otro nivel de salud, mi respuesta fue:

––Por favor remítame.

––Tu respuesta me indica que ésta es la decisión correcta, te vas a un tercer nivel de salud. Respondió el doctor.

Lloré amargamente, eran sollozos fuertes que se apoderaban de mí, pero me  negaban el privilegio del desahogo, era un llanto que no se alcanzaba a  escuchar, mas era un amargo lamento, moví mi cuerpo al sollozar y no me importaba llegar a lastimar el frágil y adolorido vientre. La frustración de haber pasado 7 días en tratamiento sin cura, sin mejoría y con el riesgo inminente de perder el útero se apoderó del momento. Read Full Article