inteligencia emocional

Cae el atardecer del día 10 de la hospitalización, los finos rayos de sol se cuelan por la pequeñísima y única ventana de la habitación causan una sensación de bienestar que no puedo explicar, doy un vistazo a En diciembre llegaban las brisas de Marvel Moreno, escritora barranquillera*, no me concentro, mi mente está anclada en saber si la infección ha disminuido. Read Full Article

Aceptando que el gran mioma se llevara todo el protagonismo de la ecografía y con la conclusión que no se evidenciaba el saco gestacional,  me fue realizada en términos un poco urgentes la beta, esta hormona sería  la encargada de darnos mas luces de lo que estaba sucediendo.  El resultado,  la beta estaba en aumento y según su cuantificación me ubicaba en un embarazo de 6 semanas.

Esto era lo que necesitábamos  para entrar en modo calma y dulce espera, para recargarnos de  nuestras respectivas provisiones de esperanza, de modo que nos dure al menos  8 días más,  hasta realizar de nuevo el seguimiento al embarazo.

Empieza la batalla, a un lado del cuadrilátero estaba el cerebro, muy bien entrenado,  tenía todos los argumentos preparados  y con toda su racionalidad a flote, del otro lado estaba  el corazón, auténtico, deseoso y  sensible, descubriéndose a si mismo como un órgano mas ensanchado y robusto , albergando  un sentimiento diferente que le permitía abrirse paso ante el cerebro y dar la lucha.

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La entrada triunfal de la menstruación con la compañía de los sangrados excesivos, el agotamiento físico, los días en cama, las noches de panty pañal y todas las muchas renuncias, me  alistaban para la larga lista de los famosos exámenes hormonales , entre ellos  la tal hormona  antimulleriana, cuya utilidad es  saber como se encuentra la reserva ovárica, es decir mide la ovulación de una mujer en términos de cantidad,  que en condiciones geniales el resultado debería  ser mayor a 1.

Una vez obtenidos los resultados de los exámenes hormonales y el test de espermograma con prueba de  capacitación del galán, volvimos al lujoso consultorio con el prestigioso especialista en  fertilidad.

El resultado de la hormona antimulleriana fue 0.56 , lo cual, para el criterio del especialista no me alcanzaba para lograr un embarazo. Además y dicho en sus propias palabras, así no tienes ninguna posibilidad. 

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En consulta de fertilidad.

El  consultorio ostentaba su lujo, desde el pad mouse del pc, hasta el gran ventanal  con la super vista al imponente cañón. Estar ahí me hacía sentir como en una especie de cima, por el tipo de servicio y por el tipo de profesional al que estaba acudiendo. Ese día observé en la pared el diploma perfectamente enmarcado de  un grado de estudio superior hasta el momento desconocido para mí, llamado fellowship, este es otorgado a  un estudiante graduado a quien dan una beca para investigación ,  un profesional con un fellowship  es un  miembro de ciertas sociedades selectas .

Recordé a mi abuela, y su conclusión a cerca de la  inteligencia emocional, creo que si esta inteligencia se estudiara, en ese momento yo tuviera investigación doctoral, para relatar detallada y asertivamente toda la historia que hasta el momento  he estado desarrollando en esta uterotopía , empezando por la noticia  del mioma en pleno cumpleaños, someterme a una cirugía que falló, y a un tratamiento hormonal que me dejaba en etapa menopaúsica ; lo cual amenazaba nuestra expectativa como pareja.

Cuando llegó el momento de su intervención, el profesional me dio  la siguiente explicación :

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Comenzaré a contarles que un día antes de mi cumpleaños número (ver imagen destacada), me fue realizada la primera ecografía. Nunca voy a olvidar la cara que hizo el radiólogo cuando observó las imágenes y la pregunta que me hizo:

—¿tienes hijos?

—aún no—  respondí. Su cara fue trágica y me dijo:

—tienes una masa en el útero y es grande… —Tuve que hacer una pausa y respirar profundo para preguntarle,

—¿es benigna?, ¿afecta la fertilidad?

Ambas respuestas fueron sí.

Esa no era una ecografía realizada por rutina, esa fue ordenada por mi médico general, debido a mis lamentos y quejas sobre  la menstruación, tal vez pensarán, todas las mujeres tenemos quejas sobre nuestra menstruación, casi siempre o siempre existen cosas raras en ella, como los cólicos, el síndrome premenstrual,  los dolores de cabeza, ese no era mi caso, yo era de esas chicas , sin síntomas a las que la menstruación no las detiene, era una privilegiada. Pero de unos pocos meses hasta ese entonces la menstruación empezó a ser todo un suplicio, con calvario incluido.

El dolor era fuerte, muy intenso, tenía la sensación de tener martillos y cuchillos en mi interior, el dolor llegaba hasta mis piernas y me hacía quedarme durante todo el día en cama, al menos los dos primeros días del sangrado menstrual. Ah, sí, el sangrado… era como tener un mar rojo desbordándose en mi interior. Llegué al punto de usar panty pañal, tal como fue sugerido por unas compañeras de trabajo, lo cual era penoso para mí, pero a la vez muy práctico pues me permitía estar más de 6 horas sin cambiarme y sin accidentes vergonzosos. Y con eso pueden ustedes dimensionar lo abundante y copioso de mis sangrados, además que se extendía a más de 10 días. Estaba orinando cada media hora, siempre estaba estreñida. Les digo, la menstruación era una hecatombe para mí. Debido a las menstruaciones abundantes, cada vez me sentía más agotada, mis niveles de hemoglobina empezaron a bajar muy rápido, estaba exhausta, pero nunca llegué a imaginar que en mi útero había un intruso.

Ese día de la eco, pensé , tengo dos opciones, preocuparme el día de hoy, era viernes, víspera de mi cumpleaños, y recibía a mis padres, hermana, cuñado y sobrino, en la ciudad ,  realmente no solucionaría algo , con preocuparme en ese momento . Y  la segunda opción era, olvidarme del tema por ese fin de semana, disfrutar de mi cumpleaños número (?), disfrutar con mi familia y mi novio. Opté por la segunda.

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De todos los detalles de mi cumpleaños, se encargó el galán,  reservó la mesa en el bar con estilo urbano, tal como yo lo quería, se encargó de mi torta negra, favorita. La escena de la torta, era un gol, el portero era el con la camiseta de su equipo favorito local, y yo era la estelar jugadora.

Yo hice gol ¡. Se lo anoté a él. Y mi familia entre bromas, le preguntaba ,  ¿como así que se dejó hacer gol ? él sólo respondía con una sonrisa amplia y pícara.

El  galán y yo, ya habíamos compartido la ilusión de querer estar juntos y seguir. Ese fue el gol que yo le hice y que él muy gustoso se dejó hacer. Dicho en sus propias palabras.

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Estos eran los únicos goles que yo hacía, ya que en el equipo de fútbol femenino en el que jugada, era yo una de las jugadoras mas desatinadas que puede haber,  imaginense, que ven un loco video de Ridiculousness, tal cual era  yo jugando fútbol. Aunque  me divertía en grande en cada partido y con cada chica del equipo ” las talentosas.”

las originales talentosas

El equipo ¡

yo en las talentosas

Una de las escenas de mi fugaz carrera como futbolista.

Mi sobrino Thomas , esperaba con impaciencia la hora de partir la torta, y a ratos se mostraba  un poco “celoso” , de que el novio de su  tía -madrina estuviera muy cerca de ella, él se las ingeniaba  contándome historias sobre sus juguetes con el fin de que yo le prestara mas atención  a él . Mi hermana y yo nos reíamos, al ver que Thomas con solo 3 años, sintiera esos “celos”.

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La velada de mi cumpleaños fue todo un deleite, es realmente satisfactorio, compartir ratos alegres con las personas que amas. Aquel cumpleaños fue memorable.

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