mujer

Esa noche, todos en la habitación éramos conscientes que el balance era: 7 días sin mejoría. Los resultados de los exámenes estaban cada vez mas alterados, era claro que la infección avanzaba y el antibiótico no había hecho efecto alguno.

El médico de turno con cara de esmero nos habló de todo lo que ha involucrado el tratamiento e hizo énfasis en  que era momento de remitirme a otro nivel de salud, mi respuesta fue:

––Por favor remítame.

––Tu respuesta me indica que ésta es la decisión correcta, te vas a un tercer nivel de salud. Respondió el doctor.

Lloré amargamente, eran sollozos fuertes que se apoderaban de mí, pero me  negaban el privilegio del desahogo, era un llanto que no se alcanzaba a  escuchar, mas era un amargo lamento, moví mi cuerpo al sollozar y no me importaba llegar a lastimar el frágil y adolorido vientre. La frustración de haber pasado 7 días en tratamiento sin cura, sin mejoría y con el riesgo inminente de perder el útero se apoderó del momento. Read Full Article

En las paredes se encuentran los retratos de rostros sonrientes de hijos y nietos que, aunque en tierras lejanas, viven por siempre en el hogar que los vio crecer. En la sala de estar, un estante lleno de porcelanas que parecieran recrear la escena de un elegante recital de ballet y en el corredor, el cuadro de las murallas de su Cartagena natal,  me conecta con su amor por la familia y su ya casi diluido acento costeño.

Una bandeja de plata adornada con un tapete tejido transporta el té de cítricos que me ha ofrecido y cada rincón de la casa transmite paz como a cuenta gotas. No puede haber mejor ambiente para conversar con una mujer que se la ha pasado “de perlas” en su vida. Al fondo se escuchan los pasos de alguien con la misma calma y paz de los rincones de la casa, al parecer  está laborando en algo, es su esposo y compañero.

__¿Cómo le fue hoy en su juego ? Le pregunto.

__Muy bien, hoy perdí 3000 pesos. Responde con risas.

__¿Y como están sus amigas ? Por que ya lo son. ¿No es así ?

__Si, ya son 30 años de juego.

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La brisa era impetuosamente deliciosa, el sol salía como una candente caricia, mis pies descalzos se relajaban con la arena y jugueteaban con ella, las olas  refrescaban mis tobillos  y en su ir y venir se abría paso el sentimiento de plenitud que me produce el mar. Minutos mas tarde en medio de este éxtasis, pienso en el fondo del mar y su multitud, descubro el temor que me produce su profundidad y tal como las olas, surgen emociones en mi a modo de vaivén.

Comparo el vaivén de las olas con el corazón y su dinámico fluir de emociones. Así como una ola no es igual a otra, tal cual sucede en el corazón, existen un sinnúmero de movimientos en su infinita gama de emociones y contrastes. Aún con sus diferentes matices, existe algo que es constante, algo que prevalece y lo invade, eso es la abundancia de amor e ilusión.

Tanta es esa abundancia que sin importar si reside en el fondo o en la superficie del corazón, es capaz de hacerse notar a donde quiera que vayas, con quien estés, no le importa si le das permiso para mostrarse; incluso es tan fuerte esa habilidad del corazón que algunas veces simplemente te domina y te lleva a estados que nunca habías experimentado, estados que no necesitan ser publicados en una red social , ni necesitan un gran número de  “me gusta”, estados que te impregnan el alma y te hacen ser tu mejor versión. No cabe duda que el corazón se la juega para transfigurarte y envolverte en su arte de amar. Se hace evidente en tu semblante, en tus palabras , actos y hasta en tu risa. Hablo de  semblantes delatores y recuerdo inmediatamente a Catleya, ella es de esas amigas que llevan 50 primaveras cultivando muy bien su jardín y como si fuera poco, poseen un afinado radar de estados.

— ¿Que te hiciste ? ¿Acaso uno de tus famosos spas faciales ? Pregunta ella.

–Si siempre. ¿Por qué ? Respondo.

–¡Te ves radiante¡  ¡Parece como si hubieses tenido mi sagrado día¡

–” Mi sagrado día ” ¿Qué es ?  Cuéntame de que se trata.

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Si hiciera memoria  de mi mas recóndito pensamiento a los 14 años , encuentro con certeza recuerdos en los que en mi mente adolescente  yo  deseaba hasta el tuétano que me llegara  la primera menstruación, hoy recuerdo con risas eso de que todas las chicas del salón ya habían tenido su menarquia y yo no, que ellas ostentaban sus caderas grandes  y que para mi no había jean que ajustara a mis escuálidas caderas, mi cuerpo era tan delgado  que era un anhelo para mi  lucir el ultimo grito de la moda de los 90’s. En esa época los ceses escolares eran frecuentes en  la escuela pública, y se convertían en el espacio  perfecto para ir a la casa de una compañera y armar  fiestas improvisadas a las 10 de la mañana al ritmo de merengues de Wilfrido Vargas,  solo tomábamos gaseosa y comíamos pasa bocas de paquete, y  nos retábamos a ser unos bailarines expertos. No habían muchas fotos para compartir momentos virtuales instantáneos , ni mucho menos filtros para nuestros rostros, nadie tenía teléfono celular y no estábamos ansiosos por obtener likes, nunca se nos ocurriría tomarnos fotos frente a un espejo, simplemente éramos solo nosotros y nuestro genial festejo, el único interés era   esperar con ansias que nuestros padres  revelaran el rollo de fotos de nuestros festivos y amigueros encuentros.

Momentos que se convertirían en las bases de una  amistad para toda la vida, 21 años mas tarde seguimos  frecuentándonos en nuestro pueblo natal.

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En consulta de fertilidad.

El  consultorio ostentaba su lujo, desde el pad mouse del pc, hasta el gran ventanal  con la super vista al imponente cañón. Estar ahí me hacía sentir como en una especie de cima, por el tipo de servicio y por el tipo de profesional al que estaba acudiendo. Ese día observé en la pared el diploma perfectamente enmarcado de  un grado de estudio superior hasta el momento desconocido para mí, llamado fellowship, este es otorgado a  un estudiante graduado a quien dan una beca para investigación ,  un profesional con un fellowship  es un  miembro de ciertas sociedades selectas .

Recordé a mi abuela, y su conclusión a cerca de la  inteligencia emocional, creo que si esta inteligencia se estudiara, en ese momento yo tuviera investigación doctoral, para relatar detallada y asertivamente toda la historia que hasta el momento  he estado desarrollando en esta uterotopía , empezando por la noticia  del mioma en pleno cumpleaños, someterme a una cirugía que falló, y a un tratamiento hormonal que me dejaba en etapa menopaúsica ; lo cual amenazaba nuestra expectativa como pareja.

Cuando llegó el momento de su intervención, el profesional me dio  la siguiente explicación :

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